Toda persona ha tenido una etapa de inocencia en su vida, hasta la
persona más cruel ha sentido el candor de la adolescencia. La juventud nos
ofrece el descubrimiento del mundo y
todo un cúmulo de nuevas sensaciones, que se resumen en una mirada
limpia hacia el horizonte. Pues
bien, Franco, el caudillo de la larga
dictadura del siglo XX, vivió su adolescencia y juventud en Toledo. Ingresó en la Academia de Infantería y
fue un estudiante que cambió las tierras de su Galicia natal por una ciudad
castellana en la que paseaba en las plomizas tardes de invierno por las calles
adoquinadas del casco histórico. En aquellos años no apuntaba
maneras de hombre férreo e intransigente, como después la historia se
encargó de demostrar, porque él era un chico enclenque muy limitado físicamente
y sobre todo no atesoraba unos conocimientos y argucias intelectuales que le
hicieran sobresalir en su promoción.
Hay mucha documentación
sobre la vida de Franco, también se han realizado películas y se han escrito
excelentes novelas. Hace poco descubrí
una novela muy interesante sobre la
etapa de Franco como estudiante de la academia toledana. Esta novela es “Franco no estudió en West Point” de Gabriel Cardona, este autor ha
sido militar de carrera y profesor de Historia contemporánea. Es un texto de fácil
y amena lectura, porque la narradora es una chica norteamericana que en primera
persona cuenta su estancia en Toledo.
Ella está haciendo una tesis sobre la juventud de Franco y su vida de
estudiante. Además hace una comparación sobre los planes de
formación de la academia toledana y la academia americana West Point, ya que ella
es hija de un militar que se formó en aquel prestigioso colegio militar americano. La novela es muy entretenida, porque no deja
de ser una novela juvenil de una chica joven en un ambiente universitario, sin
dejar como tema fundamental la reflexión
sobre la vida de Franco en Toledo.
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